lunes, 7 de abril de 2008

Los claveles de Carlos

J.G. Val Miñor


Carlos salió una mañana más por Baiona a entregar claveles. Los rojos entregan claveles rojos en Sabarís. Vuelve Carlos a orillas del Groba, que es el Ebro del guerrracivilismo local, a ese río en cuyas orillas lleva fajándose y reflejándose desde aquel 22 de octubre, cuando se desbordó y los pobres perdieron la pobreza, lo único consistente que les quedaba. Carlos dio abrazos y se convirtió en un parroquiano nuevo, sin querer. Llegó como político y salió como vecino. Lo grande del Groba es que hizo amigos de verdad y que nada desde entonces será lo mismo. Carlos, matinal, departió con ellos y ellas, les volvió a ver a los ojos porque ahora lo necesita periódicamente. Uno empieza a ayudar a la gente y después siempre acaba cayendo en la cuenta, y en la trampa, de que quién realmente necesita ser asistido eres tú mismo. La realidad suele darse la vuelta, y a mi amigo Carlos el Groba le va a salir muy caro, pierda o gane el 27, porque se atrevió a ver a los ojos desconocidos de los desconocidos.

Pidió Charlie la mañana del clavel viviendas de protección sin ser por medio de promotores privados ni cooperativas vecinales. Las exige con previa lista, con registro y sorteo público, luz y taquígrafos para todos los que de verdad quieren, y puede que no puedan, vivir en su pueblo. Apenas tienen pan, que cada día está más caro. España se debate en un debate, utilizado por unos y otros, sobre territorio y terrorismo, mani va/mani viene, muerto arriba/muerto abajo, tertulia a uno y otro lado del espectro de los media, y mogollón de bandera, de trapos. Al margen de este toma y daca político, insincero e ignorante, Baiona tiene un representante que se está descastando, más si cabe, y ,de continuar en esta dinámica, acabará siendo otro tronco más del Camiño Chico, un damnificado más del Groba; y no tanto un miembro del PSOE. Se está acostumbrando a ellos. Ellos no quieren saber nada de guerracivilismo y CP tampoco quiere entretenerse mucho en eso. Necesitan un hombro y Carlos le entrega el suyo; y ellos devuelven vida a Charlie. Si en el desastre del Groba se sacó algo realmente interesante, fue el barrizal de solidaridad simultáneo a la riada. Mucha gente se enteró de que existía el otro aquellos días. En cambio, el alcalde Don Jesús sigue viendo en el Groba una catástrofe de la que se ha querido y se sigue queriendo aprovechar electoralmente Charlie. Cuando se entere de que estuvo repartiendo claveles pensará: ¡Vaya hijo puta!

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