lunes, 7 de abril de 2008

Mujeres

J.G. Val Miñor

Avelino le ha dicho a Nely que le quieren robar la novia, y eso no se le dice nunca a una mujer aunque sea de la prensa, porque queda antiguo y le ve a uno como un posesivo, se lo dice a sus colegas y date por muerto que ya no ligas nada, porque las jais quieren ser, o al memos sentirse, libres, y así hacer lo que tarde o temprano concluyen haciendo con nosotros. Se lo ha dicho en forma de entrevista, desde Canarias, donde tiene su lolita el independiente. El PINN es la novia de Avelino en el Miñor, le cuenta él, porque las mujeres aquí ya no le hacen caso. Será porque se le ve mayor con complejo de mayor, queriendo retirarse primaveras en el gym y vistiendo camisas hawaianas, y le echa la culpa de ello a Antonio Fernández. Avelino dice que le presentó al PINN a Antonio, le hizo ministro local, le dio una pasta gansa negociándole una dedicación exclusiva, y ahora le paga hurgando en los archivos de los militantes en la sede retirando información confidencial para traspasarla a la nueva agrupación con la que va a concurrir a esta primavera electoral.

El PP tiene que pedirle disculpas a Avelino, de cuando Fraga convenció a José Villar para que también le levantara las palomas en Nigrán, larga el independiente. Las novias políticas siempre le soban la oreja al principio a Avelino, y después terminan poniéndole los cuernos: primero Villar, ahora Antonio, que es un depravado y también ha engañado al alcalde, que se lo confesó a Nely. El regidor y Avelino están de muy mala leche contra Antonio, a quien sólo le quedo yo de amigo y al que no espero presentarle a mi novia por si acaba también llevándola al huerto. El centro-dere en Nigrán está inmerso en un lío de faldas. Avelino aun no ha caído en la cuenta de que las mujeres nos dividen y nos hacen olvidar a los amigos, que al final es lo único que tenemos.

Millares encarga a Misa, el sustituto de Antonio en la tenencia de alcaldía, la unión del centro-dere de Nigrán para derrotar a los malos. Le pide que encuentre a cien, a los cien, para de ahí extraer lista y candidato y seguir manejando los hilos de la política del pueblo, o sea, el nuevo plan detrás del Plan. Es su cruzada laica, los cien hijos de Nigrán. Millares sigue empeñado en grapar a Nigrán al pasado con tal de sacar adelante un PGOU para su futuro, que se le ha puesto raro. Ya se lo decía yo en aquel chiringo de verano: Alfredo, tu eres un cadáver político. Y se mosqueó muchísimo y me llamó manipulador y mentiroso.

Los malos deben estar frotándose las manos en Nigrán porque el centro-dere está muerto, se ha ido con mujeres y ha dejado a sus amigos, los ciudadanos, plantados. Ahora los quiere recuperar, pero estos no le van a perdonar. Efrén y David Giráldez se van a encontrar la pista del baile electoral nigranés llena de mujeres despechadas listas para irse con ellos o con el primero que aparezca. Avelino y Millares culpan a Antonio, al que le han puesto la etiqueta del Casanova o el Don Juan de la política local, y nos quieren hacer creer que los ha embelesado, los ha metido en el buga y se los ha desvirgado en el aparcamiento de Patos: pero a estos dos ya le habían dado un montón de tiros, tenían la espalda llena de navajazos.

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