J.G. Val Miñor
Al mejor nos estamos pasando en el valle con un montón, un montón. Por ejemplo, al regidor terminal Alfredo Rodríguez Millares le acaban de devolver diez mil almas diez mil cartas, que el hombre debió mandar para explicarles la Ordenanza de la Poda, asegurando que estaban manipuladas. O eso dice David Giráldez, que es un nacionalista jodido y retorcido. Y esto es pasarse, creo yo. A Millares, si seguimos así, no sólo le vamos a condenar antes de tiempo por su PGOM, que le pudo haber salido un poco íntimo, cierto; sino que le vamos a devolver hasta las felicitaciones de Navidad convencidos de que tienen trampa también.
El corregidor Almuiña repite modelito y presenta La Arribada. El tocado le queda de pena, y con las gafas y los cordeles bailando, le dan una apariencia nada favorecedora. Sito, no sólo ha sacado exactamente el mismo modelito, sino que ha vuelto a decir exactamente lo mismo que el año pasado sobre el medievofestorro:
-La Arribada queremos que sea una fiesta donde las familias vengan a Baiona a divertirse. Una fiesta para todos los públicos.
A lo mejor también la cogimos con este alcalde, pero es que no transmite. Tiene mucha razón Carlos de la Peña cuando, en todos los actos con los que nos viene martirizando en un rosario electoral que emula a la gota china, siempre larga en algún momento esto:
-En Baiona estamos viviendo el invierno más triste que recordamos. El pueblo está callado, quieto, fantasmagórico, espectral. Está pidiendo cambio y vida a gritos; nuevas ideas, nuevos impulsos….
Luego, termina y pregunta a los suyos qué tal lo hizo. Y siempre le dicen que fenomenal, menos yo, que soy su piedrecita en el zapato. Pero Carlos, que no suele ponerse una venda en los ojos, concluye la ronda como empezó, sin nada claro sobre sí mismo, y prefiere mis críticas, porque de ellas siempre saca algo, a los halagos insustanciales de alguno que le dice aquello de que el acto fue muy agradable. Carlos busca la modernidad para traerla a Baiona, imagino que dándose cuenta de que la modernidad es la bondad y la transparencia, y que la corrupción y el trabajo en la trastienda, en la rebotica de los pueblos, es una antigualla, es cada día más pasado. Carlos quiere Atreverse, pero deberá hacerlo mucho más de lo que lo está haciendo. Baiona no se puede permitir gente que haga cosas para todos los públicos o agradables, porque sino, al final, Charlie, vamos a seguir teniendo inviernos tristes de persianas echadas.
Alfonso de Lis me ofrece integrarme en su equipo y llevarle las cosas que tengan que ver con la comunicación, y que le dé ideas; si llega a gobernar, claro. Si Alfonso me hace caso y a Alfonso a su vez le hace caso el pueblo, a Gondomar terminará no conociéndola ni la madre que la parió. Va a ser un pueblo libre, incómodo y maduro. Y volviendo a parafrasear a Guerra: que no permitirá que nadie le amargue la vida.
A las puertas de La Arribada, Ezequiel vuelve a ser reelegido presidente de los empresarios locales, y por paliza. Ya me explicarán estos señores que le han votado, qué argumentos tan estrafalarios han manejado para ello. La oligarquía y el caciquismo le están haciendo mucho daño a Baiona, a Nigrán, a Gondomar. Unos ponen las pelas y otros gobiernan para ellos. Todo por su pan.
lunes, 7 de abril de 2008
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