lunes, 7 de abril de 2008

De Mitin

J.G. Val Miñor


El sábado por la mañana fui de mitin con los del PSOE. De mitin disfrazado de inauguración de sede electoral. De mitin vestido con tortilla y empanada para todos. Pero también lo fui el jueves. Esta vez un toque informativo socialista sobre el casco viejo baionés, que es el único casco viejo del sur de Galicia, conjuntamente con el de Tuy, que nos queda, simplemente porque no hubo más. Uno mira a una ensenada atlántica y el otro al Miño. No sabría con cual quedarme. Y falté a la presentación mitin de los sociatas de Nigrán, o sea, de Efrén Juanes, el hombre con menos manos izquierda, junto con Isa, en las filas del PSOE del valle. No estuve con Efrén, mi amigo Efrén, y eso que me mandó dos sms preparados para todos, post comida, uno para convocarme y otro para darme las gracias por haber asistido. Sólo consiguió despertarme el par de veces que conciliaba la siesta merecida después del ajetreo de las noches de weekend. Charlie me tuvo en Sabarís con dos horas de sueño. Pero le volvió a salvar su intuición:

-Gracias por venir, Alfredo, que ya se que a ti esto te cuesta.

Carlos apareció de Prada a dar su primer discurso de los que sólo él sabe dar en este valle, y en muchos kilómetros a la redonda. Algo que solía hacer antes casi siempre, cuando le dejó ser alcalde un añito Manolo Villar. Charlie rompió el programa, aparentemente, y para poner aún más cachondos a los congregados, empezó a tirarles tejos y nombrarles desde la tribuna.

-Estamos aquí para disfrutar todos de esta mañana de luz y calor. Atrás quedan las jornadas frías y negras de finales de octubre. Por cierto, allí veo a fulanito de tal – y seguía el tío-.

Estaba en su salsa por vez primera en mucho tiempo y le sobraba el guión. Ese es el Carlos que me dice algo. El Charlie que lleva una virguería de años en esto y ya ha aprendido todo lo que tenía que aprender, que ya no tiembla en público, y llega ahora para dar lo último y lo mejor de su vida política, que empezó hace la leche, cuando, –me contó un día fumando un cigarro matutino en su despacho de esos que tanto añoro-, era el delegado de la clase en el cole. Carlos ha decidió en Sabarís tirar el lastre de lo estudiado y previsto y agarrarse a su intuición, que es lo mejor que tiene, porque se la ha currado. O sea, lo contrario de María José, la consellerira de Política Territorial, que le precedió en la tribuna, pero que llegó a Sabarís para dar una clase práctica más de discurso visceral/vertical político, pero chapado, y claro, eso se nota y no emociona tanto. Pero cada día lo hace mejor y ya empieza a parecer que improvisa, y por lo tanto a divertir. A su lado estaba Isa, que no contó nada pero que el otro día, en cambio, en el tema del casco histórico, largó mejor que nunca y, como su jefa, empieza también a aprender y a entretener, y por lo tanto a perder encanto, porque a mi me gusta la Isa precaria que se defiende como un doberman de los latigazos encabronados de Don Jesús, o del que cuadre. A ambas, algún día, les tocará hacer el camino de vuelta en el que ya tenemos, felizmente, a Carlos.

Charlie está con la trituradora electoral a tope y me huele a regidor baionés. María José Caride llegó con una pasta de maquillaje recién puesta en el coche oficial, de camino, retocada justo antes de desembarcar, que le saltaba del calor que hacía en la plaza pública de Sabarís, donde Don Jesús, el 22 de octubre pasado, comenzaba a entender que las municipales son muy perdibles. María José, o María Xosé, que me da igual como a Isa esto de hablar gallego o lo que toque, porque se habla o no, y punto, y lo decimos a riesgo de que se nos reboten, pero ya ves que nos da un poco lo mismo; digo, que la conselleira de la cosa Territorial dio un discurso interesante, pero que Charlie se salió. Me gustó cuando pidió a los independientes que dejaran de amargarle la vida a Baiona. En ese momento, pasó por detrás del socialista un vecino ensimismado, mirada al suelo, pensando en sabe Dios qué, y ni se enteró de que mi amigo estaba dando el callo electoral. Los niños seguían botando en los hinchables que les montó el cool-hunter socialista, Oscar Rodal, coño, un primo de Don Jesús. Niños a botar y mayores a votar PSOE, -si quiere el Dios electoral al que tanta fe le tiene Carlos cuando aparece por Santa Liberata a dar golpes de pecho y a tocarle las pelotas a Don Jesús-. Efrén sorprendió en su presentación con una conexión acompañada de imagen con los gallegos en la diáspora. Por cierto, también estaba en Sabarís Alfonso de Lis, que me tiene olvidado y ya no me saluda. O eso me parece. Tampoco me saludó Mosquera el viernes por la mañana cuando cruzaba, junto con su jai, el paso de cebra de los juzgados vigueses. Este sí que no me vio. Oye, le noté los últimos disgustos. Está algo desmejorado. Ánimo, Mosqui, que no eres ni el único ni el último golfo. Venga, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

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