J.G. Val Miñor
Alberto Valverde se va a hacer las américas, que para un político que no es un político, como es este el caso, es ir a robar votos a Argentina y Uruguay porque le manda el partido, el PP pontevedrés que hoy es Rafalou y Albertofei. Le va a cantar el karaoke en el aeropuerto al pasar por el arco.
Antes presentó la lista. El chaval banquero de 28 tacos que un día pasó por la sede a presentarse a la OT del PP de Nigrán, al frente. El ideal. Lo eligieron porque vieron que daba el perfil. Un tipo que puede aprender fácil. Un disco virgen con trampa. No me gusta su pinta. No me dice nada. El tiempo me volverá a dar la razón, que por otra parte es evidente. ¿Para que tenemos el olfato los mortales sino para entender las cosas que están por llegar?
Veo que está Blanquita, de los Andrade Olivié: Ronáutica. Nigrán va a por amarres de la mano de esta familia. Mucho Club de Campo y mucha rutina. No hay más compromiso que la vaciedad. Los problemas de los demás son de ellos, que nosotros ya tenemos bastante con lo nuestro. Eso sí, sin meternos con nadie, distantes y distintos.
El entrenador del fútbol del Vilariño, Villar Barros, está en la lista. Agradecido por el campo de hierba artificial que le puso Rafalou, le va a echar una mano. Siempre se pueden arrancar votos de tanto espectador, jugador y mogollón que depende de una pelota, normalmente jugada sin criterio. Los que lo tienen no sirven, no valen: ni para la política ni para el fútbol ni para nada. Usualmente.
La renovación de la lista de Valverde es menos de más de lo mismo. No me ofrece confianza el slogan de este señor. ¿Confianza? Los gallegos emigraron a América en busca del pan en tiempos, o en busca de la libertad. El dinero continúa en manos reducidas. El ochenta por ciento de la población maneja el veinte por ciento de los recursos, y viceversa. Son datos.
La bronca del Plan Millares ha dibujado una polvareda que todavía levita y nos deja en penumbra. Entre la bruma podemos ver a Rafalou agarrándose a un clavo ardiendo; a Millares siempre desnortado; al chaval candidato facturando la maleta para Argentina; a Blanquita, una niña muy Club de Campo; a gente que me pega que entiende de fútbol poco; a Salvemos Monteferro y su hada madrina Margarita Ellesppe; a Efrén Juanes bajando en la estación del Norte madrileña donde me iban a recibir mis novias de la movida cuando la estación estaba abierta y Madrid era una fiesta; a Jorge Soto y Manuel Doldán compartiendo un vino nocturno en el Serrano haciendo del bipartidismo entelequia; a Antonio Fernández paseando en el cochecito a su recién nacido UCN que siempre va llorando y alerta de su presencia a lo lejos; a David Giráldez sobreviviendo a la quema de su fiesta que no valía ni el Prever; a Manuel Rial en bombachos entrenando el swing; a otro chico del IEM jurando por Don Paco; a Carlos Quintas esbozando un proyecto con desdén y prepotencia; a José Rial sin encanto todavía; a Avelino que quiere ser un muerto cachas y se pasa en el GYM la recta final de su peculiar vida…Y cuando te sales de esta espesa turba, te encuentras solo. Muy solo.
lunes, 7 de abril de 2008
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