lunes, 7 de abril de 2008

Retrato de familia

J.G. Val Miñor


CP reunió en Santa Liberata, en la sede, a la familia socialista del pueblo. Charlie le había dado al coco y decidió que era hora de que, antes de comenzar la recta final de campaña, dar las gracias a los que conformaron la lista pasada y no son de la partida 2007-2011, pero que siguen ahí, echando una manita y algo más. Les entregó un cariño y les dejó unas palabras de reconocimiento cuando la noche se acababa de cerrar sobre Baiona.

La verdad es que ya les empezaba a echar de menos. Estaba un chico, bajo como uno, que no se muy bien como se llama, pero que no se pierde una. Y a su lado una chica muy alta, como una cabeza más, que nunca la había visto reír tanto como ayer y que tampoco se perdió ni una sola cita. También estaba Conchi Vilar, que me echó la bronca por mis artículos porque, entre otras cosas, no le gustaba que pusiera al personal con nombres y apellidos; e intuyó razones en mí, que yo desconozco, para hacerlos con unos y no con otros. Estaba Rafa Lores, cada día más dos, de acuerdo con que Baiona es un capricho. Rafa subrayó que hay que devolver la dignidad a las parroquias, darles saneamiento, aceras, limpieza, cosas irrenunciables como la dignidad.

Rafael Estévez, el tres, también estaba. Y le tuve que sacar de la cabeza lo del centro comercial para Baiona, que no lo acabo de ver. Por lo demás hubo sintonía. Estaba Isa, pero nada Isa. Lo malo que tiene Isa es que cuando quiere puede dejar de ser Isa, y aparentemente ser mejor. Isa trató de convencer a Carlos de que desde Pontevedra también se puede hacer política mirando a los ojos; y Carlos, que está tan ilusionado con ser alcalde, casi le quita toda la razón que en realidad tenía la primera mujer que de verdad contó algo nuevo en el Palacio de la Carrera, donde Soco se quedaba en la guerra estéril y Ángeles, la del PP, siempre trata lo insustancial sustancialmente y viceversa. A Charlie le están saliendo coloretes de falsa salud de pueblo de tanto que se está metiendo en la piel de los olvidados, de tanta pena que va achicando, de tanto abrazo, y como le dije, cada palmada en la espalda que da a un vecino suena como un voto cayendo en la urna marcando PSOE.

Estaba María Villar, la de prensa, esa chica a la que es imposible no querer y que va derramando a dosis iguales prudencia y retaguardia. Y Oscar Roldán, que es como segundo, tercero o cuarto primo de Don Jesús, el alcaldazo de la villa, que ya debe hacer un buen rato que lo ha apuntado en su encerado envenenado. Oscar se encarga y se encargará de traer la movida a Baiona y de cerrar Barbeira para deleite de algunos y bronca de otros. Es nuestro cool-hunter y por ahora está convencido de si mismo, que no es poco.

Y Estaba José Ángel, que me contó que su hija está más que bien, otra vez, y que en el cole la cosen a matrículas de honor. José se derrumbó un día como una torre gemela que es, y nos lo hizo pasar mal. Aunque nada comparado como cuando vio esbozar la sonrisa a Don Jesús en un pleno y se tuvo que abrir, media horita por lo menos, porque, de verdad, iba a echar la masca. Auténtico.

Y, entre un buen puñado de gente más, estaba yo. El pintor de la corte de CP que de vez en cuando saca a la familia con una mueca crítica y torpe, desde el espejo cóncavo. No quiero pensar en que esta gente pierda el 27. La peña de De la Peña merece intentar poder hacer realidad su sueño: retirar el miedo y la tristeza de un pueblo. Por cierto, se me quedaban Teresa, que me aconseja releerme; y Tomás, ese hombre tolerancia cero que no se atreve ver al cielo por si le está sobrevolando una gaviota. El patriarca CP tiene dos en la fachada de su casa: es muy especial.

No hay comentarios: