J.G. Val Miñor
Nos estamos radicalizando en el valle, o eso me parece, empezando por esta columna que cada día me sale más cañera, ya ves con el tema de los chicos del IEM, que insisto en que ya echo de menos su revista, que es muy interesante. Sito Almuiña y Manu Vilar me copian el talante guerrero y también sacan los pies fuera del tiesto: invocan la independencia de Baiona, llaman al respeto a la autonomía local a Política Territorial, todo porque creen que Vicente Irisarri, Presi de Portos, no ha contado con su opinión cuando le ordena que fondeen la Pinta por algún lugar de la ensenada, el que vean mejor, porque ese espacio va a ser para las chalanas de la banda de Augusto, hombre reducido que forma parte del decorado consistorial, siempre tocando poder literalmente, manoseando alcaldes, pero sin llegarles jamás al corazón y conquistarlos.
Vicente, antes de ser alcalde de Ferrol y estar acojonado por si se larga para allá y aparece, un día sí y el otro por qué no, Augusto, a sobarle, quiere dejar trasladada la Pinta, un poquito hacia la izquierda, no mucho, si te pones viendo al CYMR, para ir ordenando la ensenada y que todo tenga su sitio. No debería pasar nada sino nos estuviésemos radicalizando más que Vilar y Méixome, que ya deben estar pillando el bus escolar para exhumar el guerracivilismo a propósito de la Ley de la Memoria Histórica, en las aulas de mi querido Miñor. El centro-dere baionés vuelve con aquello de la falta de respeto a esta villa y nos quieren convencer de que la Xunta, Política Territorial, Isa y Vicente, están jugando con el pan de Baiona, exactamente igual que cuando Sito pensaba que yo jugaba con su pan antes de que nos convirtiéramos en colegas para posteriormente dejar de serlo, otra vez, porque uno cambia mucho de chaqueta total de ganarse el pan.
Dicen que mover la Pinta, precisamente ahora que llega La Arribada, es impensable, que los socialistas en Santiago están demostrando poca sensibilidad histórica con Baiona, además de quedar patente que improvisan. Irisarri, no se corta y de paso anuncia nueva tasa al ayuntamiento por ocupación de dominio de la nave, y Mandado, que es el menos radical de todos los políticos del Miñor a pesar de llevar el escudo preconstitucional en la pulsera en tiempos, se indigna y les recuerda que la carabela no es un chollo. Hay que tener mucho cuidado con los regalos. Nigrán hizo Adoptivo a Don Paco, y el hombre de buena fe les correspondió invitándoles a que pasaran por su casa y pillaran unos cuantos ejemplares de su biblioteca particular. Pero llegaron los del IEM y casi le dejan sin primeras ediciones, sin incunables si los tuviese, para luego reventar las alarmas de Mallón, desairar a los polis y guardarlos en el almacén de la frutería. La Pinta resulta también ser un regalo que sólo da problemas y pérdidas, que nos radicaliza y nos hace perder perspectiva, pero que da vidilla a este pueblo que se está aburriendo mientras espera a CP y ve como otro año nadie le va a salvar de los versos castellanoviejos de Sierra. Al paso que va la burra, a lo mejor hasta tenemos la suerte de cruzarnos a Soco y Xosé ataviados de piratas dando la nota
lunes, 7 de abril de 2008
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