J.G. Val Miñor
Vilar, Manolo, el de Coalición Miñorana, mi amigo, coño, el de Relaciones con los Pueblos Hermanos, el que entrena la mediamaratón de amarillo y en pelotas por La Foz, pilló alcachofa en Televigo y largó de los actos de La Arribada; pero de aquellos impulsados por su formación, preferentemente, en coordinación con el delegado de la clase de Baiona, Almuiña, que cada día que pasa lo veo más triste, como si quedara sin fuerzas después de salvar a Quico y darle la bronca a Pachi Vázquez asaltándolo trajeado un sábado en Eleduayen para boicotearle la presentación a CP con temas del Groba.
Entre estas iniciativas esperadas de Vilar, ideas previsibles, sacó adelante la de reconocer Hijo Adoptivo a un señor del que no se me queda el nombre, imagino que un popular del sur de toda la vida, de tanta confianza como le parece el bancario Valverde a Millares, y que, aseguró, hizo un montón por el cachondeo medieval y por el hermanamiento entre Baiona y Palos. MV se refirió a él como “este palermo”, palabra que no está en el diccionario pero que se usa mogollón en la bronca del Primero.
Alfonso Mandado también salió en la tele y lo hizo con ese toque desaliñado que siempre le acompaña, para mandar otra idea antigua: la de que quieren ahondar en una Arribada cultural/familiar. Fonsi es un cachondo de derechas, un buen tipo, lo que pasa es que desde que ya no lleva el escudo preconstitucional en la pulsera del Seiko no encabrona a Xosé Enrique, y eso cundía mucho en el pueblo. Mandado es un derechazo estupendo, liberal y tierno, que se gastó siete kilos en una pachanga de rugby con dinero de la Volvo Race, y Xosé inmediatamente le fue a la piel y a punto estuvo de joderlo vivo. Xosé es un rojazo fundamentalista que le gustan las tías, pero que un huevo, y no se le escapa una sin echarle una visual al trasero cuando suben o bajan las escaleras del Ayuntamiento. Siempre anda cachondo, con el radar puesto, pero como político le falta algo. Me cae como Dios.
A David Giráldez resulta que le quemó el buga un familiar de segunda o tercera línea y el del BNG dice que eso demuestra que fue por motivos políticos. Pero yo lo veo como un rebote familiar. La Operación Valverde no encuentra apoyo en los afiliados ni simpatizantes populares de Nigrán, y los finalistas del casting ya están llamando a las puertas de la Unión Centrista de Nigrán, la de Antonio Fernández, que va como una moto a por la victoria el 27, si Efrén no termina a tiempo el cursillo de simpatía.
Valverde, ese chico asido a una ventanilla de sucursal bancaria al que Millares, Chema y Louzán, han elegido para que ponga el título y se convierta en un alcalde en playback, mientras ellos cantan en la rebotica municipal y provincial, se disuelve. Vilar y Sito reciben a los doscientos que suben del moro para participar en el contubernio colombino local. Se van a liar unos petas de goma en Ribeira y a flipar con la obra de Sierra. A Xosé la exposición del poblado taino del previsible Sito se la trae al pairo. Lo que le pone son los cien mil culos que llegan este finde a Baiona.
lunes, 7 de abril de 2008
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