J.G. Val Miñor
Creo que mañana presenta su revista el IEM en Capitanía de Baíona: la publicación más amena y divertida del valle. Un buen momento para ahondar en mi conocimiento. Esta vez proponen un estudio meteorológico, apasionante, fijo, del Val Miñor, durante el primer tercio del siglo pasado, obra del profe de químicas de las Escuelas Proval -que ya es hora de que cambien de Salón de Actos, que da pena-.
Vamos a saber qué tal tiempo hacía en el Miñor en el puente de la Constitución, o del Primero de Mayo, un año del primer tercio del XX, por ejemplo, y lo comparamos este. A ver si empeora, si se calienta el planeta o no, si el cataclismo que nos anuncian se queda en mero atrevimiento o está basado en hechos empíricos bien calibrados. También, seguro, será un placer la memoria –otra memoria- sobre Chan do Cereixo, de la arqueóloga Rosa. Chan do Cereixo es nuestra referencia, habría que crearlo de no haber existido: sin él perdemos el norte, y esta gente se aburriría mogollón y no sabría cómo matar los días, que son muy largos ahora en elecciones.
Después otros artículos de variada gente, al parecer. Como Caíno, que con sus óleos nos demuestra siempre que el arte es algo más que eso que nos presenta. Pero nos hablará de pintura, con un par. Esta vez hecho en falta los pajaritos de La Cigoña sembrando relax en La Foz; o las elucubraciones sobre Colón y Pinzón de un tal Felipe, o Filippo, que se pasa la vida con un gesto de mala leche, una seriedad impostada, descubriendo el atlántico, o elucubrándolo, con su acertada historia alternativa sobre cuál, finalmente, fue el lugar donde nuestros aventureros de ultramar fueron despedidos de la entrepierna materna: hombres sobrados de sueños, unos, de acusaciones otros, que por su culpa Avelino Sierra, el abnegado historiador paisano, se ve obligado a componer en castellano viejo cada año cuando la bronca medieval para después ser señalado como traficante de telas baratas o comisionista de ribeiro peleón.
Yo, que soy un pijo sin causa, me voy a coger los palos y a hacer unos hoyitos con mi amigo Manuel Conde después de que venga de Disneyland París de aguantar a la jefa y a los peques, que le traen por el camino de la amargura a este burgués de izquierdas que se muere por ser fascista y nunca lo consigue. Manuel siempre me dice que ya no quiere tener más amigos, que con los que cuenta está servido, incluso no le amargaría prescindir de alguno. Lo que le pasa es que no conoce al profe de químicas, ni a Caíno ni a Felipe/Filippo, y, posiblemente, –porque es muy raro y no por los encantos evidentes de la dama-, no encuentre en Rosa su media naranja. Pero le voy a llevar la revista del IEM para que se descojone, que empiece a ver esta dichosa vida más en positivo y lo podamos sorprender haciendo más amigos. Para siempre, como lo son de uno Alfonso de Lis, que para mi va a ser alcalde de Gondomar; o Charlie, reciencomulgado dando un abrazo a la salida de Santa Liberata a un jubilado. Con el que no se llevaría Manu es con Don Jesús. Solo verle se echaría a llorar de miedo como un niño entrañable que es. Nunca podría ser de su panda.
lunes, 7 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario