lunes, 7 de abril de 2008

El alcalde del miedo

J.G. Val Miñor


Sito es el alcalde de Baiona, por si alguno no se ha enterado. Cosa que no es tan difícil con un hombre gris como este. A mi, al menos, lo reconozco, me sucedió en los primeros meses de su llegada a la política local, hace ya cuatro años -¡qué cuatro años perdidos!. Le llamaba Alfonso. No se si porque oí lo de sito; y entonces pensé en alfonsito, ¿sabes?, o porque no había conseguido conmoverme -Me parecía tan flojo! Un día lo crucé en el Ayuntamiento y me dijo que no era Alfonso, sino Jesús. O sea, que de Jesusito venía aquello.

Ahora lo veo más Jesús que Jesusito, incluso Jesusón. Ha crecido como persona y como político en este casi trienio ominoso en el que ha conducido a Baiona a la intransigencia, al miedo y, finalmente, ya vemos, a la bronca. El niño Sito, con los años, está dejando paso a un monstruo capaz de tener acojonado hasta a Gabriel, el de la Banda, que me lo encontré el otro día cambiando neumáticos. Al preguntarle cómo veía el panorama preelectoral, y por las posibilidades de éxito que, a su entender, tenía cada candidato, le tembló el cuerpo cuando se refirió a Jususón. Gabriel comenzó por decir que le respeta, para acabar reconociéndose incapaz de conocer las causas del mar humor rutinario de Don Jesús. A este señor le falta humor y amor y tiene asustado al personal que en vez de respetarle le teme. Gabriel no lo respeta, lo teme, y no quiere arriesgarse a perder, o a amargarse, el trabajo. No hay mayor cobardía que intimidar a un creador. Yo ya se que Sito es un tipo que se ríe de los poetas y de los artistas. De mi y de mis escritos se reía mucho. Pero no consiguió asustarme.

A este alcalde del miedo, ahora, no hay quien lo desencadene de La Pinta, para que no la muevan 50 pies a la izquierda y de esta forma hacer hueco a los nuevos amarres para la tropa náutico-deportiva de Augusto, que está haciendo Portos. Asegura que la nave está ahí desde que llegó y desplazarla unos metros es reírse de la historia de Baiona y de los baioneses. Y Presenta un requerimiento a Vicente para que suspenda las obras inmediatamente, amenazando con un contencioso administrativo y sacar a la gente a la calle para luchar por sus derechos históricos.

Sito ya bajó a la calle a defender Baiona de la macrodepuradota que él mismo consintiera. Pero después vio lo que se le venía, se asustó y plegó. Diga lo que diga. Ahora anuncia una mani electoral contra Portos para luchar por una historia peculiar del pueblo. De ser así, me temo que va a ir él solito, Gabriel y un puñado de gente, a los que tiene asustados. Don Jesús quiere que Baiona salga a la calle, otra vez, a defenderse de él mismo. A su vez, adelanta la creación de cuatro parques infantiles electorales con dinero del único bastión del PP: Rafa Lou. Se puede dar la paradoja de que uno de estos niños llegue feliz a su casa y encuentre a su padre triste, con el miedo en el cuerpo, sin necesidad, por el capricho de un señor mayor al que ya no tiene sentido seguir llamándole Sito.

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