J.G. Val Miñor
Fina Álvarez presentó en el Centro Cultural de Priegue “Al final del andén”, su último libro de poesías. Fina es una poetisa del arroyo, de sensibilidad cristalina y directa que canta al amor y al desamor con honestidad y fragilidad.
Cuando concluyó el acto, el alcalde terminal Millares, que estaba allí, se fue a por Antonio Fernández para acojonarle con la especialidad de la casa. Al ver que el vecindario se acercaba al de Unión Centrista de Nigrán para darle ánimos y eso de cara al 27, Alfredo se arrimó reventando en celos:
-Voy a por ti con todas las consecuencias. Te voy a linchar. Cabrón, que mientes más que hablas.
Con lo cual que Antonio se ha ido a la Benemérita a formalizar una denuncia por acoso o amenazas, porque no las tiene todas consigo después de varias movidas de este tipo. Casi va a ser mejor que le pongan unaa pareja para custodiarle de este animal político asilvestrado, rudo, que es Millarón.
El PP quiere introducir al candidato Alberto Valverde, hacerlo conocido como sea. Ayer lo pusieron en circulación en Vigo, esa ciudad que tiene a una alcaldesa igual de hábil en temas de jardinería como con otros ya más políticos. Perly tiene seducción de poder y Caballero va a tener complicado alejar a Corina de la mayoría absoluta. Perly, como CP, son políticos capaces de vivir a la intemperie y salir adelante, gente a la que reconoce el pueblo y le hace suyo, que desbordan empatía y que acaban siendo patrimonio de los demás. Son dominio público, los buscan, tienen vocación de permanencia y transmiten ilusión a todos, aunque vayan de CH y Prada.
En cambio, si les sacas el paraguas del partido a Millares, a Rafalou, a Don Jesús, a Caballero, a Silva, no digamos al chaval Bertín, desaparecen, no son nada, no les votan ni en su casa, porque, o bien pasan desapercibidos, o no convencen a nadie. Son políticos que no dan confianza, que no se hacen querer ni nadie quiere quererlos, que no saben mirar a los ojos de la gente, que abrazan con frío, y a los que siempre, más temprano que tarde, acabamos viendo la trampa.
A Fina la entrevisté un día en el sencillo patio de su casa de Nigrán cuando Manuel Rial le ayudó a sacar su primer, o segundo, a saber, librito de poesías. Era analfabeta hasta los veinte años por obligaciones del destino; pero una analfabeta con mucha alma, que una vez que aprendió un código sólo le quedó traducirse. Estos políticos sin espíritu y con sigla, parásitos de partido, manipuladores del sistema, puede que aprendieran a leer y escribir antes que la desnuda Fina, pero no tienen nada que decir desde su iletrada alma. Solo están en esto para ganarse el pan: su pan. Que Millares haya ido a la presentación del libro de Fina es una prueba más de su rostro. ¿Poesía y amenazas, Millarón?
lunes, 7 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario