lunes, 7 de abril de 2008

La maleta

J.G. Val Miñor


Voy a la inauguración del nuevo Eladio, en Panxón, invitado por mi amigo Iñaki, hermano de Vicente Irrisarri, el de Portos, ése al que el alcalde del miedo, Don Jesús, le quiere paralizar los amarres en Baiona para la basca de Augusto, la séptima lista, o la octava, ni idea. Digo, y no se si digo bien y se me entiende, porque CP siempre me pide que escriba mejor. Eladio lo dejó wai Iñaki, que siempre que lo veo vuelvo a mi infancia de Jesuitas, cuando le llamábamos Chiripitifláutico y se rebotaba un montón. Dice que no se acuerda, pero es verdad.
Allí me encuentro a José Rial, concejal del equipo de gobierno del terminal Millares, que me saluda con una corbata roja y traje azul. Le queda fatal. Desde luego nada que ver con CP, ese demonio que viste de Prada, con el que Don Jesús se rebota muchísimo cuando lo ve levantándole votos a tope en el Groba, o sentado en el primer banco de Santa Liberata, siguiendo la homilía con devoción electoral, reflexionando ensimismado sobre lo feliz que podría ser si creyera a muerte en Dios.

Salimos del Eladio. Entro en el Serrano y me encuentro a Jorge Soto. Jorge, para ubicaros, fue el que se le coló sin permiso en la aspiradora a Misa cuando estaba con el Casting para Alcaldable del PP en Nigrán 2007-2011. Fue el más votado, pero no encontró el respaldo de Rafa Lou y Chema Fi, por lo que nos temíamos.
-Sí, querían que cargara con la maleta. Pero no.

Jorge apuntó la dirección del Foro para seguirme de ahora en adelante. Aun se me desconoce mucho, casi más que al gris Don Jesús, ese regidor que da más miedo que el Hombre del Saco y que se encadena a la Pinta para que CP no gane las elecciones; para que los creadores y los artistas sigan atemorizados, y que el Coro de Homes no deje la vanguardia cultural de la villa.

Alberto Valverde, me parece que se llama así el alcaldable en playback de Millares, Lou y Fi; debe estar ensayando el karaoke de mandatario por las mañanas. Y Por la tarde va al gimnasio, para coger fuerza y poder mover la maleta de Millares, que debe pesar lo suyo. Cuando llega la noche y vuelve a casa el tierno Valverde, se toma un Almax, porque esto, quieras o no, te acaba revolviendo el estómago, se mete en la cama y se olvida de que existe, aunque sea por unas horas. Todo por atender el consejo de un padre, que en su ceguera entendible, parece que lo único que le importa es que su hijo mejore de trabajo, aunque esté acabando con su salud.

Chiri presenta el nuevo Eladio y me devuelve a Jesuitas, al colegio de curas que tanto bien me hizo. Don Jesús amenaza a CP con movilizar a los vecinos asustados. Cree que son mogollón. A lo mejor no le salen los números a la derecha por vez primera en Baiona. Eso sí que sería histórico y no mover La Pinta a la izquierda cincuenta pies. La maleta de Millares pesa mucho porque lleva en ella todos los libros de las asignaturas que todavía le quedan. Fue un alcalde opaco. Un regidor terminal sin dialogo. Un estudiante malo que carga la leche. Y, como Don Jesús, te ofrece unas hostias por menos de nada y si puede te hunde. Estos no aman el arte. Eso sí, mucho parque infantil, muchísimos campos de hierba artificial, y que los niños se diviertan mientras asustan o amargan a sus papás. ¡Qué ignominia!

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