J.G. Val Miñor
A Efrén Juanes se le vio en la presentación de la candidatura de CP a la alcaldía de Baiona, porque siempre suele estar cuando llega el aparato por el Miñor, y Pachi es aparato, menos cuando sale en la foto clásica del PGOU vigués al lado de Perly, la barbie alcaldesa que chilla mucho, intentando calmarla en vano. Porro lo difumina. Enhorabuena Efrén por ser finalmente alcaldable sociata en Nigrán, sobre todo después de un proceso largo y tendido que terminó con Rial, Manolo, mi amigo Manolo que tiene un swing tardío pero un toque especial alrededor del green que me indica que de comenzar antes podía haber ahí un golfista interesante.
Efrén es un tipo con muy mala leche cuando lo coges apurado, y apurado estaba con las siete concejalías que le endosó Rial en la anterior etapa, cuando eran gobierno y no le dejaban gobernar. Allí estaba a la entrada a la izquierda compartiendo despacho con Arturo Carreira, aquel concejal seminarista, todavía sin arrepentir del todo, que me pillaba por banda reteniéndome dos horas hablando de filosofía, poniendo a caldo a Avelino Fernández, que no se tragaban, mientras los papeles de Cultura se iban apilando. Arturo, era finales de agosto, me enseñó su nómina de concejal, muy jodido:
-Mira Alfredo, y tengo que aguantar a Avelino, que me dice que me estoy sacando unas pelas del Concello. Pues mira, mira, lee, ves que no te engaño: ¡cero pesetas!
Arturo cobraba diez mil pelas todos los meses y cero en agosto, no me acuerdo porque, pero era así. Efrén, cuando estaba apretado con tanto mogollón me lo pasaba para que él me contara algo con que emborronar el diario.
Ahora Efrén puede llegar a ser alcalde y se le ve de mejor humor. Como quedó dicho, Alfredo Rodríguez no fue capaz darles a Panxón su puerto deportivo, a Avelino el centro urbano, a Carbajal su auditorio, al gentío un PGOM, y el pueblo fuera de la sede está despechado, hasta con bastante razón, y siempre puede que se tire más de lo habitual a marcar PSOE el 27 de mayo. Sí a Efrén le mandan, pero ya, a un cursillo acelerado de simpatía, y le sale una sonrisa entrañable de esas que dan confianza en el cartel, puede ser el regidor de Nigrán y a mi colocarme en un gabinete de prensa que le pedí en su día. Pero no pasa nada porque se olvide, antes se lo planteé a Almuiña, a CP y a Silva, y no pudo ser y hay que seguir adelante. Una vez allí las cuentas son otras, los dineros justos y entiendo que hay que ser transparente, sobre todo conmigo.
Efrén puede ser el ZP de Nigrán porque apareció por el lugar en el preciso momento, se lo trabajó tangencialmente, no como yo que soy muy torpe, frontal y vivo a contracorriente. Recuerdo cuando defendía al Presidente, que aún olía a nuevo, con descaro en los plenos, pidiendo talante al alcalde Millares que desde el primer día lo tachó de demagogo, y ahora de malo. Este socialista me levantaba el ánimo con aquello de que era un periodista vocacional y yo se lo agradecía aunque no se lo expresara. En Nigrán la gente busca hechos, busca un PGOM para cada uno en caso de que sepan lo que buscan o pueden buscar, busca puertos deportivos, no sé si centros urbanos, y quiere transparencia y participación. Los cristales rotos del 2 de junio y el gobierno encerrado y acosado en la planta de arriba con Millares convenciéndoles de aprobar el plan con la cacerolada de fondo, son historia palpitante. Aquel día Nigrán era Pompeya, Rial estuvo desafortunado justificando los malos modos pisando sobre cristales, Giráldez se relamía, Carbajal se resistía, y Antonio decía no y comenzaba a pensar en su propia aventura lejos de Avelino y Millares. Hacía entonces tres años que Arturo blandía lastimeramente su nómina de cero pesetas de agosto y Efrén nunca dejaba de señalar a algunos del gobierno, una y otra vez, que tenían sueldos de ministro. Yo me descojonaba en la silla del Salón de Plenos hasta que llegó Alfredo, llamó a la poli local y me puso de patitas en la calle, ésa que nunca entendió ni se molestó demasiado en entender, y a la que ahora manda a Misa en busca de Los Cien, que dijo Alejandro en La Voz. Un beso, Efrén, y otro para Arturo, que tuvo que aguantar mucho.
lunes, 7 de abril de 2008
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