jueves, 11 de diciembre de 2008

El Nigrán de los pobres

En un lugar del Val Miñor

Había que volver a escribir porque desde que dejé el valle en el papel, que nunca en el alma, languidece más si cabe. Lo venía diciendo: que se veía un Miñor que marchaba a pasos cortos, legionarios, vertiginosos, hacia la pobreza material, una vez que la espiritual estaba perdida mucho antes, cuando un 27 de mayo desechaba a Charlie la comarca después de tanto abrazo en medio del fango en el Sabarís de riada, Renault 11 del añorado Duarte copilotado por Don Jesús, y todo ese pollo que se montó aquel final de octubre para que después no nos sirviera de nada a los carlistas.

Ahora Efrén me saca de dudas el otro día cuando dice que quiere que Nigrán vuelva a ser de los pobres: como que los ricos lo van a tener crudo. Ya está haciendo demagogia el cachondo de Juanes. A Efrén le pasa como a los gallegos en Madrid, que en Madrid le llaman gallegos y en su tierra madrileños. Efrén lo vemos en Nigrán como el alcaide de A Lama y en A Lama lo ven como el alcalde de Nigrán.

O sea está despistado. Hasta tal punto que un día me lo encontré al tío del ganchete con la parienta por la playa América de los ricos de antaño –primera línea final hacia Lourido- , vestido de pana y progre, con un paraguas cutre que adelantaba inestabilidad:

-Hombre, Alfredo, cuánto tiempo sin verte. ¿Qué, se va notando el cambio?
-Esto Efrén es un auténtico muermo, da pena
-Cómo que da pena, ya ves que vamos a construir 4.000 viviendas de protección

Al día siguiente salía en prensa diciendo que 4.000 era un huevo, que había que construir la mitad. Te lo dije, está perdido, y en aquel momento era más alcaide descentrado que regidor razonable.

Mi valle no está vivo. Triste es poco. En Nigrán, Efrén anuncia un pueblo para los que tienen menos o nada; y pasea dominical y perdido por delante de las casas donde hace cincuenta años los miércoles de los pobres los señoritos atendían a la mendicidad local con una limosna, al final más sentida que las viviendas de protección que me anunció un progre y triste Efren, jactándose a la brava para retirar la mitad en prensa al día siguiente de un paraguazo.

Manuel me pide artículos desde La Coruña, que está el tío de bajada. A Charlie hace un huevo que no lo veo. A Rafa Lores lo pillé en la tele y está gordo y deprimido. Los carlistas de Baiona somos historia. Y a mi amiga Isabel no la pueden ni ver por culpa del carril bici. Don Jesús está exhausto y mi querido Manolo Villar sigue en su línea, de alcalde in pectore.

1 comentario:

rafa lores dijo...

Bienvenido amigo Alfredo, te hemos echado mucho de menos en nuestro valle de papel. Da la impresión que permaneces en la nostalgia y el pesimismo. Algo se mueve y no debes ser ajeno a ningún movimiento. Los carlistas seguimos resistiendo con o sin Carlos. Pensamos que este valle tiene un futuro ilusionante y luchamos por hacerlo realidad. Salud y fuerza. Rafa Lores